Cómo incorporar a la dieta alimentos que
curan
Algunos productos tienen
incorporados prebióticos y probióticos, que ayudan a mejorar las defensas y a
combatir enfermedades.
Una especialista explica qué
beneficios aportan y en qué alimentos se encuentran.
Mucho se habla de comer sano. Pero
también se lo confunde con “hacer dieta” “comer productos light y orgánicos”,
realidad bastante lejana para la mayoría de los argentinos por los altos costos
que implica.
Sin embargo, la Argentina es pionera
en investigar los probióticos, unos alimentos cuyo valor principal es ingresar
al cuerpo humano sustancias beneficiosas para la salud.
Los probióticos son microorganismos
vivos que promueven beneficios, sobre todo, a nivel de las defensas del cuerpo
humano. Estos microorganismos viven en el intestino humano. Al consumir un
alimento que ya contiene probióticos, aumenta la presencia en la flora
intestinal y este incremento desplaza a las bacterias que causan
enfermedades.
El Comité Europeo de Expertos en
Alimentos Funcionales del Instituto Internacional de Ciencias de la Vida es
quien categoriza este tipo de alimentos.
El yogur Actimel es otro alimento
que incluye probióticos; lo mismo ocurre con Yakult.
El aumento de la respuesta inmune y
la desinflamaciòn del tracto intestinal son algunos beneficios.
Prebióticos y el beneficio
natural
Otro tipo de alimentos que son útiles
para ayudar a prevenir enfermedades son los prebióticos. En este caso no son
organismos vivos, sino fructanos, es decir, carbohidratos naturales de
vegetales. En vez de glucosa, esta sustancia tiene fructosa, que es el azúcar de
las frutas y de la miel.
Este concepto fue descubierto en 1995
por los científicos Gibson y Roberfroid, cuando observaron que estas sustancias
estimulaban el crecimiento de algunas bacterias del colon, lo que producía
beneficios en la salud del individuo.
Margarita Olivera Carrión es
presidenta de la Asociación Argentina de Tecnólogos Alimentarios. La
especialista explica a Infobae.com que tanto los prebióticos como los
probióticos “promueven el buen funcionamiento gastrointestinal y tienen la
habilidad para estimular la capacidad inmunológica tanto del tracto digestivo
como del organismo en general”.
La experta, que además es profesora
de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, añade que este tipo de
alimentos favorecen la absorción de calcio, lo que ayuda a prevenir la
osteoporosis. Además, señala que una ingesta excesiva de probióticos no trae
consecuencias negativas, salvo un aceleramiento del sistema
digestivo.
Para incorporar prebióticos a la
dieta, Olivera Carrión señala que “cualquier alimento que responda a un perfil
saludable: bajo en energía, en grasas totales, en grasas saturadas y trans,
sodio y colesterol”.
Entre los productos con prebióticos se encuentran la
raíz de la achicoria, la cebolla, el ajo, los espárragos, las bananas y los
alcauciles, entre otros. Las frutas son una buena fuente de estas
sustancias.
Diversos estudios experimentales in
vitro demostraron que los fructanos naturales son metabolizados selectivamente
por las bifidobacterias (bacterias “buenas” del organismo) y que esta
fermentación selectiva produce mayor acidez en el medio que, a su vez, inhibe el
crecimiento de Escherichia coli (E. coli), Clostridium y otras bacterias
patógenas pertenecientes a los géneros Listeria, Shigella o Salmonella.
Este tipo de sustancia saludable aparece también en las
fórmulas infantiles, como las leches maternales. Se demostró que son útiles para
estimular el desarrollo de las defensas del niño en los primeros años de vida.
“El uso de prebióticos debe ser considerado la forma más
fisiológica de influenciar la flora intestinal a través de la alimentación”,
refiere Günther Boehm, director del centro de investigaciones en nutrición
infantil Numico, de Alemania, autor de varias revisiones de la literatura
científica sobre la relación entre prebióticos y fórmulas infantiles.
También hay complementos alimenticios de este tipo. Ensure es
un un complemento nutricional con fructooligosacáridos (FOS), un tipo de
prebiótico. Además, es una valiosa fuente de 28 vitaminas y minerales,
incluyendo antioxidantes como las vitaminas C y E, selenio y betacaroteno. El
complemento, elaborado por laboratorios Abbot, es indicado para adultos de más
de 45 años.
Simbióticos, la fusión de lo saludable
El último avance de la ciencia son los simbióticos, un
producto que incluye tanto los prebióticos como probióticos. El primer -y único
hasta el momento- alimento de este tipo es el lácteo Sancor Bio.
La Argentina ha sido pionera en la investigación de
probióticos a partir de los trabajos realizados en el Centro de Referencia para
Lactobacilos (CERELA), dependiente del CONICET.
Entre las investigaciones realizadas en esa institución, se
estudió la capacidad protectora de los Lactobacillus casei SanCor CRL431 y
Lactobacillus acidophilus SanCor CRL730, entre otros.
Los resultados
demostraron que L. casei SanCor CRL431 podía proteger contra la infección por
salmonelas. Estos lactobacilos están presentes en Sancor Bio
Según Silvia González, investigadora del CERELA -dependiente
del CONICET- se está frente “a un alimento de última generación, de los que van
a predominar en el siglo XXI”.
Fuente: (Infobae)